Reglas con Sentido

Lectura: Una selección de Deuteronomio 5:1-22 
Moisés convocó a todo Israel y dijo: «Escuchen, israelitas, los preceptos y las normas que yo les comunico hoy. Apréndanselos y procuren ponerlos en práctica. El Señor nuestro Dios hizo un pacto con nosotros en el monte Horeb. No fue con nuestros padres con quienes el Señor hizo ese pacto, sino con nosotros, con todos los que hoy estamos vivos aquí. Desde el fuego el Señor les habló cara a cara en la montaña». 

Reflexión: 
¿Alguna vez has visto la lista completa de las reglas en una piscina?

1. Ducharse primero. 2. No correr.  
3. No lanzarse a la piscina. 
4. No niños sin supervisión.  
5. No comida o bebidas.  
¿Quién hizo esas reglas?  
Ducharse primero sólo parece tonto, ¿no es así? ¡Es como que la gente de la piscina está tratando de echar a perder toda nuestra diversión! 
  
Los Diez Mandamientos también pueden parecer como una lista de reglas que Dios nos dio para arruinar nuestra diversión. Pero Dios no es así. Él dio a los israelitas los Diez Mandamientos para ayudarles a vivir mejor en una comunidad ordenada, respetuosa y segura, y que al obedecerlos ellos pudieran también ser un ejemplo para todo el mundo. Él no clavó los Diez Mandamientos en una pared y dejó a los israelitas solos para que los cumplan. No, Dios ya había elegido al pueblo de Israel y prometió amarlos y estar con ellos en todo momento. Nosotros también debemos seguir los mandamientos de Dios, no sólo porque ellos nos mantienen seguros, al igual que las reglas en la piscina, debemos seguirlos porque Dios nos ama. ¡Y la mejor noticia de todas es que Jesús nos ayuda a ser obedientes a los mandamientos de Dios, porque él ya lo hizo! 

Preguntas
¿Cuál de los diez mandamientos es más fácil para ti obedecer? 
¿Cuál es más difícil de obedecer? 

Oración 
Dios, gracias porque nos amas y estás con nosotros siempre, gracias porque tus mandamientos los pensaste para que a nosotros nos vaya bien. Te pedimos que la vida de Jesús nos inspire para obedecerlos como él lo hizo. Amén.

Un Hijo Especial

Lectura: Una selección de Génesis 37:1-36  
Israel amaba a José más que a sus otros hijos, porque lo había tenido en su vejez. Por eso mandó que le confeccionaran una túnica muy elegante. Viendo sus hermanos que su padre amaba más a José que a ellos, comenzaron a odiarlo y ni siquiera lo saludaban… Cuando José llegó a donde estaban sus hermanos, le arrancaron la túnica muy elegante, lo agarraron y lo echaron en una cisterna que estaba vacía y seca. 

Reflexión
Los hermanos pequeños pueden ser muy complicados. En el caso de José, su padre, Jacob, lo amaba más que a todos sus hermanos. Jacob le dio a José una túnica especial, lo cual los puso celosos. Y en la mesa del desayuno por las mañanas, a José le gustaba contarle a su familia acerca de sus sueños. A menudo soñaba con que iba a ser el jefe todos sus hermanos. Eso puso a todos sus hermanos furiosos.  

Los hermanos mayores pueden ser muy complicados también. En esta historia, los hermanos celosos de José decidieron matarlo a él y a sus sueños sin sentido. Ellos no lo mataron del todo, pero tomaron su túnica especial y lo vendieron a algún comerciante de esclavos por veinte piezas de plata.  
José no es el único niño que ha sido el favorito de su padre y que provoca en sus hermanos el deseo de matarlo. La Biblia dice que Jesús es el hijo amado de Dios, algo así como el favorito de Dios. Y cuando Jesús empezó a compartir su mensaje con la gente, muchos se pusieron tan enojados que trataron de matarlo. La buena noticia es que la historia de José y sus hermanos termina bien. José termina gobernando el país, pero ayuda a salvar a su familia, igual que en la historia de Jesús. A Jesús también le robaron su túnica, a Él lo vendieron por treinta piezas de plata y luego lo mataron. Pero Jesús volvió a la vida y es el Rey de todo el mundo. Las personas que odiaban a Jesús son la misma gente que Él había venido a salvar. ¿Y sabes quiénes son esas personas? Somos tú y yo. 

Preguntas
•    ¿Cuáles cosas te ha perdonado Dios esta semana? 
•    ¿Es fácil para ti perdonar a quienes te han hecho mal? 

Oración 
¡Increíble, Jesús! Estoy sorprendido de que tú y José estuvieran dispuestos a amar a las personas que los aborrecieron. También estoy agradecido porque significa que me amas y me has salvado. Amén. 

 

Dios Provee

Lectura: Una selección de Génesis 22:1-14  
Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham y le dijo: —¡Abraham! —Aquí estoy —respondió. Y Dios le ordenó: —Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré. … Cuando llegaron al lugar señalado por Dios, Abraham construyó un altar y preparó la leña. Después ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo, pero en ese momento el ángel del Señor le gritó desde el cielo: —¡Abraham! ¡Abraham! —Aquí estoy —respondió. —No pongas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas ningún daño —le dijo el ángel—. Ahora sé que temes a Dios, porque ni siquiera te has negado a darme a tu único hijo. Abraham alzó la vista y, en un matorral, vio un carnero enredado por los cuernos. Fue entonces, tomó el carnero y lo ofreció como holocausto, en lugar de su hijo. A ese sitio Abraham le puso por nombre: «El Señor provee». Por eso hasta el día de hoy se dice: «En un monte provee el Señor». 

Reflexión
Dios amaba mucho a Abraham, él fue la persona que Dios había escogido para formar una gran familia y así mostrar su amor a todo el mundo. Un día Dios decidió poner a prueba a Abraham antes de cumplir todo lo que le había prometido, entonces Dios pensó en la única cosa que sería más difícil para Abraham renunciar: Isaac, su hijo. Abraham amaba a Isaac con todo su corazón y ahora Dios le pedía que le diera a su hijo como regalo, esto significaba que Abraham tendría que matar a Isaac. Esto puso muy triste a Abraham, pero él creía que Dios mantendría la promesa de darle una gran cantidad de nietos. Él confió en Dios hasta el final. Cuando Dios vio que Abraham confiaba en él por completo, Dios proveyó otra manera. Le mostró a Abraham una oveja cerca, la que Abraham pudo dar a Dios como un regalo a cambio de su hijo. Muchos años más tarde, el mismo Dios entregó a su hijo. Esta vez, el hijo no fue Isaac; fue Jesús. Y esta vez, Jesús fue la oveja, también. Él es el Cordero de Dios, y Dios lo dio como regalo para el mundo entero; su vida, muerte y resurrección son la razón por la que celebramos en navidad. 

Preguntas 
•    ¿Cómo crees que se sintió Isaac cuando iba a la montaña con su padre? 
•    ¿Cuánto crees tú que Dios te ama? 

Oración 
Jesús, gracias por ser un regalo para mí. Ayúdame a confiar en ti, incluso cuando las cosas son muy difíciles. Amén.

 

Cuenta las Estrella

Lectura: Una selección de Génesis 15:1-6  
Luego el SEÑOR lo llevó afuera y le dijo:
Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas, a ver si puedes. ¡Así de numerosa será tu descendencia!
Abram creyó al SEÑOR, y el SEÑOR se lo reconoció como justicia. 

Reflexión 
¿Pueden recordar alguna noche donde hayas observado muchas estrellas? Si hay una noche clara esta semana, vayan afuera antes de ir a la cama y encuentren un lugar donde puedas ver el cielo. Si no hay nubes y cielo está lo suficientemente oscuro podrán ver los diminutos destellos de estrellas, muy lejos en la distancia. Cuanto más tiempo los miren, más estrellas serán capaces de ver. Así es como Dios mostró a Abraham lo grande y numerosa que sería su familia. Dios prometió a Abraham que tendría un hijo y tantos nietos y bisnietos que no iba a ser capaz de contarlos, aunque lo intentara. ¿Te has dado cuenta que eres parte de la familia de Abraham? Cuando Dios le mostró a Abraham todas esas estrellas, ¡tú fuiste incluido, también! Por Jesús, somos adoptados en esa misma familia, la familia de Abraham y la familia de Dios. ¡La gente de las historias que estamos leyendo este Adviento son nuestros tátara tatarabuelas y tátara tatarabuelos! 

Preguntas 
•    ¿Crees que Abraham intentó contar todas las estrellas que podía ver? 
•    ¿Qué se siente ser parte de la familia de Dios? 

Oración
Dios de Abraham, Isaac y Jacob, gracias por hacerme parte de tu familia. Estoy agradecido por que me das la oportunidad de estar en la misma familia que Jesús. Amén.

 

Una gran mudanza
 
Lectura: Una selección de Génesis 12:1-7  
El Señor le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!» 

Reflexión
Abraham y Sara sacaron sus maletas, empacaron todas sus cosas, se despidieron de sus amigos, visitaron su restaurante favorito por última vez y luego cargaron todo y se mudaron lejos, muy lejos, porque Dios así se los pidió. Dios les dijo que si ellos se mudaban a este nuevo lugar, Dios los usaría para mostrar su amor a mucha más gente. Abraham y Sara estaban nerviosos por trasladarse a un nuevo lugar, pero estaban contentos de que Dios iba a usarlos para mostrar su amor. Jesús también conoce esos sentimientos. Él sabe lo que se siente tener que dejar atrás las cosas que son familiares e ir a un lugar nuevo. Antes de que Jesús viniera a la tierra como un pequeño bebé, Él vivía en el cielo con Dios. Y el cielo es un lugar espectacular, siempre se está muy cómodo allá, nunca hay mucho frío ni tampoco mucho calor, siempre hay alegría y diversión, y nunca se está de mal humor, todo es hermoso y asombroso. Pero Jesús sabía que si Él venía a la tierra, podría mostrar el amor de Dios a muchos, a ti y a mí también. Debido a que Jesús dejó ese lugar cómodo, nos dio la oportunidad de conocer el amor de Dios. 

Preguntas
•    ¿Qué se siente ir a un lugar nuevo? 
•    ¿Por qué estaba dispuesto Jesús a abandonar el cielo para mostrarnos el amor de Dios?  

Oración
Jesús, muchas gracias por haber venido a la tierra para mostrarnos cuanto nos ama Dios. Ayúdame a dejar mi comodidad en esta navidad para hacer cosas donde otras personas puedan conocer ese amor, Amén. 

Una nueva oportunidad

Lectura: Una selección de Génesis 6:11-9:13  
El diluvio cayó sobre la tierra durante cuarenta días. Cuando crecieron las aguas, elevaron el arca por encima de la tierra. Las aguas crecían y aumentaban cada vez más, pero el arca se mantenía a flote sobre ellas. Tanto crecieron las aguas, que cubrieron las montañas más altas que hay debajo de los cielos. El nivel del agua subió más de siete metros por encima de las montañas. Así murió todo ser viviente que se movía sobre la tierra: las aves, los animales salvajes y domésticos, todo tipo de animal que se arrastraba por el suelo, y todo ser humano. Pereció todo ser que habitaba la tierra firme y tenía aliento de vida. 

Reflexión
Cuando Dios creó a Adán, se puso de rodillas en el suelo, tomó un puñado de tierra y un poco de agua, hizo barro y le dio la forma de un hombre. Entonces Dios se acercó y sopló su propio aliento en la nariz de Adán y éste cobró vida. Él vivió porque tenía el aliento de vida en él.  
Ahora, en esta historia, Dios quita el aliento de vida. Todos en todo el mundo estaban haciendo cosas terribles y eso rompió el corazón de Dios. Cuando Dios le dio vida a Adán, él esperaba que Adán y toda la gente después de él, se amaran y cuidaran el uno al otro, y respetaran y amaran a Dios. Pero no pasó mucho tiempo para que la gente comenzara a odiarse, dañar las cosas que Dios había creado y a desobedecer a Dios en todo. Llegó a ser tan terrible el comportamiento de las personas que Dios decidió simplemente ponerle fin a todo. Así que se inundó la tierra para que murieran todos los animales y todas las personas, excepto Noé, su familia, y algunos animales. El mismo aliento que sopló en Adán, Dios lo quitó de todos.  
Pero Dios quería empezar de nuevo. Y lo hizo, Dios nos ha dado un nuevo tipo de aliento, el aliento del Espíritu Santo. En cierto modo, Dios ha soplado en nosotros al igual que sopló en Adán. Vivimos porque tenemos el Espíritu Santo, el aliento de vida, en nosotros. El Espíritu Santo es Dios viviendo en nosotros gracias a la confianza que hemos puesto en Jesús. 

Preguntas
•    ¿Cómo se siente tomar un profundo respiro de aire fresco? 
•    ¿Cómo se siente el aliento del Espíritu Santo dentro de ti? 

Oración 
Dios, tú das el aliento de vida y tú lo quitas. Gracias porque has enviado al Espíritu Santo a vivir en nosotros por creer en Jesús ¿Nos llenas más con tu Espíritu Santo, para que podamos vivir en una forma que muestre nuestro amor por ti y nuestro amor por otras personas? Amén. 

Consecuencias
 
Lectura: Una selección de Génesis 3  
La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera. … Y [Dios el Señor] dijo: «El ser humano ha llegado a ser como uno de nosotros, pues tiene conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que extienda su mano y también tome del fruto del árbol de la vida, y lo coma y viva para siempre». Entonces Dios el Señor expulsó al ser humano del jardín del Edén, para que trabajara la tierra de la cual había sido hecho. 

Reflexión 
En el comienzo de todo Dios creó un lindo jardín, en ese lugar los árboles daban sombras refrescantes y frutos asombrosos. Las flores crecían salvajemente. Los pájaros cantaban las más lindas melodías. Los conejos correteaban y jugaban junto a los lobos. Este jardín, con un árbol justo en el centro, era el lugar donde Dios vivía con la gente que creó. Pero cuando Adán y Eva comieron del fruto prohibido, Dios sabía que ya no podía confiar en ellos para que vivieran en aquel jardín. Las consecuencias de la desobediencia fueron muy tristes para ellos y también para nosotros, Dios los tuvo que enviar lejos. Desde entonces, la gente no ha sido capaz de vivir tan cerca de Dios como lo hicieron Adán y Eva. Pero las buenas noticias son que Dios ha estado trabajando duro para que podamos vivir con él de nuevo. En la Biblia, obtenemos una vista previa del final de la historia. ¡Dios está construyendo una ciudad—con un árbol en el centro, donde vamos a vivir con él de nuevo! Entonces, ¿cómo podemos llegar desde el árbol en el comienzo hasta el árbol al final? Dios lo hizo a través de otro árbol. Ese árbol se cortó y con su madera hicieron una cruz. Cuando Jesús murió en esa cruz, cerró la distancia entre nosotros y Dios. Jesús lo hizo para que pudiéramos volver a una vida alegre y pacífica con Dios. 
 
Preguntas
•    ¿Qué cosas te hacen sentir lejos de Dios? 
•    ¿Qué esperas de vivir cerca de Dios? 

Oración 
Amoroso Dios, te pedimos perdón por hacer cosas que ponen distancia entre nosotros y tú. Jesús, gracias por cerrar esa distancia cuando moriste en la cruz. ¡Estamos muy emocionados de vivir prono contigo en la ciudad con un árbol! Amén.

A su Imagen

Lectura: Una selección de Génesis 1:26-31 
Y dijo [Dios]: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo». Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó. 

Reflexión
¿Sabías que cuando Dios hizo a los humanos, nos hizo parecidos a él? Dios hizo todas las estrellas y planetas, todas las ballenas, y los chucaos, todos los pumas, los arrayanes y araucarias del bosque, pero Dios no hizo ninguna de esas cosas a su imagen. Sólo cuando él hizo a los humanos dijo, “Hagámoslos como nosotros”. ¡Es verdad! Hay algo en ti que está hecho para parecerse a Dios. ¿Son tus ojos? ¿Cuando te alegras se iluminan tu mirada, al igual que la de Dios? ¿Es tu pelo? ¿Tiene Dios un remolino en el mismo lugar que tú? Cuando algo es tan gracioso que casi no puedes respirar, ¿tus risas suenas como suenan las de Dios? Es difícil saber exactamente como se ve y suena Dios— Pero si podemos saber como es Dios a través de Jesús. Jesús es Dios en forma de un ser humano. Jesús es exactamente igual a Dios. ¡Él es Dios! Así que si tú te preguntas qué de ti se parece a Dios, sólo puedes pensar en Jesús. Puede que no tengas el color de su pelo y tu cuerpo podría estar hecho de manera diferente al de él, pero tu corazón puede verse como el corazón de Jesús. 

Preguntas 
•    ¿Qué cosas de tu personalidad o carácter se parecen a Jesús? 
•    ¿Puedes pensar en cómo Dios te hizo para que te parezcas a Él? 

Oración 
¡Dios eres maravilloso! Nos sentimos muy especiales porque nos hiciste como tú. Gracias por pensar en nosotros de esa manera. ¿Nos ayudas a llegar a conocer a Jesús para que podamos parecernos más y más a Él? Amén. 

Lectura: Isaías 11:1-2
Del tronco de Isaí brotará un retoño; un vástago nacerá de sus raíces. El Espíritu del Señor reposará sobre él: espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Señor.

Reflexión:
Hace mucho tiempo, el pueblo de Dios fue expulsado de su país y fue enviado a vivir a una tierra lejana. La vida en ese nuevo lugar era muy dura y sus nuevos vecinos eran malos. El pueblo de Dios tampoco se estaba comportando de la mejor manera. Parecía que todos sólo se preocupaban por ellos mismos, algunos niños pequeños no tenían padres, y nadie se hacía cargo de ellos, algunas personas mayores no tenían familia y nadie se molestaba en ver cómo estaban. Dios estaba muy triste y enojado por ese comportamiento, Él ama a las personas, Él se preocupa por nosotros y quiere que nos cuidemos y amemos entre todos. Así que Dios le dijo a su gente que le iba a poner fin a esa situación, al igual como ocurre cuando se tala un árbol grande. Una vez que el árbol es cortado, ese es el final, porque deja de crecer. Pero Dios hizo una promesa: un nuevo retoño podrá brotar del tronco de un árbol muerto. Un brote verde y fresco podrá empezar a crecer. Ese nuevo retoño es Jesús. El viene desde el tronco de su tatarabuelo, Isaí.
Para el resto de Adviento, vamos a escuchar más historias sobre las personas en la historia de la familia de Jesús y sobre la forma en que ayudaron a Dios a traer nueva vida y esperanza a su pueblo.

Preguntas:
• ¿Alguna vez has visto un nuevo retoño creciendo en un árbol viejo?
• ¿Cómo se siente tu corazón cuando ve nuevas plantas creciendo en primavera?

Oración:
Dios, tú nos das esperanza. Gracias por darnos a Jesús, como un nuevo retoño en primavera, Ayúdanos a poner toda nuestra atención en Él en este Adviento. Amén. 

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