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sábado, 04 de julio de 2009 |
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Publicado por: Ptr. Eduardo Jakob
Con el Pastor Jorge Antileo fuimos invitados por la iglesia anfitriona del programa Alpha para participar junto a 700 delegados de diversos países en lo que se denomina la Conferencia Internacional Alpha en Londres... |
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Modificado el ( sábado, 04 de julio de 2009 )
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martes, 02 de junio de 2009 |
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Publicado por: Ptr. Eduardo Jakob
Esta iglesia es extraordinaria. 
Y no es que sus miembros me lo digan, he consultado en la comuna y todos concuerdan que es así. Un domingo que estaba de paso por la ciudad decidí visitarla. Llegué muy temprano. Sólo había pequeños grupos de estudio bíblico. En un momento pensé irme pero me retuvo la invitación sincera e insistente de quien me atendió en la puerta. Me llevaron a una sala donde había un pequeño grupo que estaba sentado en círculo. Nada de discursos, se habló de la Biblia, de Jesús y de la Vida. Lo que se conversó me acompañó toda la semana. Sentí que parte de la fuerza de esa iglesia proviene de estos grupos pequeños fundamentados en la Palabra de Dios.
¡Que pena que pasara tan rápido esa hora!
Me invitaron para ir al culto y seguí al grupo al primer piso. Antes de entrar al templo una pareja me invita a tomar un café. ¡Qué pareja más acogedora! De inmediato se me acercó más gente a conversar conmigo. Me llamó la atención que había un canasto donde varios dejaban alimentos no perecibles. Me dijeron que la recesión y el desempleo habían producido problemas serios entre algunas familias de la iglesia y entre muchas familias del barrio. Y la iglesia no quería ocuparse tanto del cielo como para despreocuparse de la tierra. ¡Alguien dijo…”el culto está por empezar”! Había que entrar al templo. Al entrar me encontré con un lugar limpio, acogedor, un ambiente festivo. Ya se escuchaba una música hermosa e inspiradora. La cordialidad y la transparencia de las personas es cautivadora. Pareciera que todos quienes asisten están ansiosos por participar de esta reunión, han llegado puntualmente. A estas alturas ya conocía a tres personas que me servían de anfitriones y si no hubiese sido por estas personas, no habría sabido dónde sentarme porque el templo ya estaba lleno. Al entrar a este salón sentí algo especial: nada de miradas interrogatorias o de apatía. Sentí que todos se conocían, se amaban, se sentían responsables unos de otros. Pude observar que aquí el evangelio funciona y es verdad. Esta gente es fruto de una conversión y dinámica del Espíritu Santo. Cuando comenzó el culto pensé que desaparecería esta atmósfera inicial pero nada de eso: participé de una alabanza que me puso en la presencia de Dios; percibí autenticidad, compromiso y confesión de pecados.
A estas alturas ya no era espectador. En algún momento alguien hizo la invitación para que quienes estábamos por primera vez levantáramos la mano, casi instantáneamente se me acercó una persona muy especial que me hizo sentir bienvenido, me dio información de la iglesia y más encima me obsequió un material bíblico que me sirvió para mi reflexión semanal. No sé como explicarlo pero durante este tiempo pude liberarme de algunas cosas que me estaban agobiando. Siento que hay algo más en juego: aquí se esta llenando una necesidad que no he podido llenar de ninguna otra manera. Y llegó el sermón, sin adornos ni retóricas, aquí se habló de Dios y de la vida con autoridad. Esa Palabra caló en mi corazón. Simple, claro, directo y poderoso.
Una corta invitación sin mucha insistencia y docenas pasaron adelante a convertirse. Ante tanta sorpresa me acerque al pastor para preguntarle como era posible todo esto. Me respondió que esto lo hacía el Señor por medio de su iglesia, el sólo sacudía el árbol. Al irme tuve una sensación como si hace mucho tiempo conociera a esta gente.
¡Que iglesia!
Al llegar al paradero se me acercó un joven que me reconoció ya que estuvo sentado cerca de donde yo me ubicaba. Subimos a un mismo bus y ya éramos grandes amigos. A nuestra conversación que fue muy amena se sumó otra persona adulta, ella me compartió que participaba activamente del grupo de años dorados. Como notó que era nuevo me invitó a comer a su casa y también invitó al joven que iba a mi lado, pues ambos se conocían. En el almuerzo de ese día, habíamos intercambiado nuestra vivencia de ese domingo. Me sorprendió que mis casuales compañeros de viaje retuvieran tan bien el mensaje que se compartió esa mañana. El joven participaba de un grupo de Scout todos los sábados y además participaba en REDES.
Percibí mucho respeto del joven hacia la persona de edad y viceversa de esta al más joven. Cada uno entusiasmado por su grupo pero a su vez muy interesado de lo que el otro hacía. La hermana nos compartía que sus hijos vivían en otras ciudades, pero aunque ella vivía ya sin ellos, ella no se sentía sola porque tenía una familia numerosa, esa familia era su iglesia. Si puedo resumir en una frase lo que ha sido esa experiencia esa mañana debo decir:
Esta es la iglesia que siempre había soñado, si - ¡Soñado!
Recopilación de diferentes situaciones que han vivido personas que se han acercado a nuestra iglesia.
Sueño que esto sea un estilo de vida y no casos aislados.
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Modificado el ( martes, 02 de junio de 2009 )
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jueves, 16 de abril de 2009 |
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Publicado por: Ptr. Alejandro Pooley 
Esta semana falleció uno de los más connotados poetas latinoamericanos: Mario Benedetti. En uno de sus poemas él se hace la pregunta ¿Por qué cantamos?. Su respuesta es una respuesta de esperanza, "cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida y porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga ceniza.".
Benedetti era agnóstico, pero tenía esperanza, esperanza en la vida. ¿Cuál es la esperanza que tenemos como cristianos?. Esta pregunta resalta hoy más que nunca en medio de las crisis, las nuevas enfermedades y otras amenazas. ¿Depende nuestra esperanza de las circunstancias?.
La respuesta es un rotundo NO. Nuestra esperanza está en Cristo y en la realidad de su resurrección. Esta misma resurrección esta disponible para nuestras vidas. Una resurrección que puede tomar nuestras vidas vacías, hacerlas nuevas y llenas de esperanza. Ni la vida, ni la muerte, ni nada de lo creado nos puede separar del amor de Dios en Cristo Jesús.
Y tú ¿por qué cantas? ¿Qué te sostiene en la vida? ¿Temes a la muerte?¿Estás vulnerable al miedo, al temor que la sociedad te da?
Cristo te invita a vivir en otra dimensión, en una realidad de confianza plena en que Él es el Dios soberano y nuestras vidas pueden encontrar descanso en el. Y siguiendo la línea de Benedetti decimos:
"Usted se preguntará por qué cantamos Cantamos porque nuestro Dios es un Dios vivo Y porque su esperanza trae luz a nuestras vidas"
Aquí el poema completo de Mario Benedetti: Por qué cantamos Mario Benedetti Si cada hora viene con su muerte si el tiempo es una cueva de ladrones los aires ya no son los buenos aires la vida es nada más que un blanco móvil usted preguntará por qué cantamos si nuestros bravos quedan sin abrazo la patria se nos muere de tristeza y el corazón del hombre se hace añicos antes aún que explote la vergüenza usted preguntará por qué cantamos si estamos lejos como un horizonte si allá quedaron árboles y cielo si cada noche es siempre alguna ausencia y cada despertar un desencuentro usted preguntará por que cantamos cantamos por qué el río está sonando y cuando suena el río / suena el río cantamos porque el cruel no tiene nombre y en cambio tiene nombre su destino cantamos por el niño y porque todo y porque algún futuro y porque el pueblo cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos cantamos porque el grito no es bastante y no es bastante el llanto ni la bronca cantamos porque creemos en la gente y porque venceremos la derrota cantamos porque el sol nos reconoce y porque el campo huele a primavera y porque en este tallo en aquel fruto cada pregunta tiene su respuesta cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida y porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga ceniza.
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Modificado el ( viernes, 22 de mayo de 2009 )
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jueves, 16 de abril de 2009 |
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Publicado por: Ptr. Alejandro Pooley
Hay muchas formas de ver las cosas. Hay muchos, puntos de vista. Muchas veces quizás pensamos que la única forma de ver la vida es de una perspectiva...pero no es así. Creo que debemos entender, que la vida no solo es la que vemos. Jesús nos habló acerca del Reino de Dios que tiene una forma totalmente distinta de funcionar. El manual de como vivir en él, lo encontramos en los evangelios, y alrededor de todo el Nuevo testamento. Ahora, la pregunta es ¿cómo logramos traer ese reino a esta tierra? Julian Beever, es un pintor urbano. Dibuja con tiza sobre las calles. Pero lo más interesante es que lo hace en una perspectiva impresionante, pero solo se logra admirar su obra completa desde la perspectiva correcta..¿no pasa lo mismo con el Reino de Dios?...
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Modificado el ( viernes, 22 de mayo de 2009 )
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